Octubre es cuando hay que ir al sur de Europa, y agosto es cuando no
Hay ciudades que en agosto no se pueden visitar. No es una exageración retórica: se puede llegar, se puede pagar el hotel y se puede hacer la cola, pero la ciudad que ves en agosto no es la ciudad. Es una versión suya a treinta y seis grados, con el triple de gente y sin nadie de allí, porque los que viven ahí se han ido.
Octubre es la misma ciudad, doce grados más abajo, con la mitad de cola y con el mar todavía caliente. Y la mayoría de la gente no va en octubre por una razón que no tiene que ver con el viaje: porque ya gastó sus días en agosto.
Los doce grados
Estas son las máximas medias de agosto y de octubre. La diferencia no es un matiz: es la que hay entre pasear y refugiarse.
| Ciudad | Agosto | Octubre |
|---|---|---|
| Sevilla | 36 °C | 26 °C |
| Granada | 35 °C | 24 °C |
| Atenas | 34 °C | 24 °C |
| Florencia | 32 °C | 22 °C |
| Roma | 31 °C | 23 °C |
| Nápoles | 31 °C | 24 °C |
| Estambul | 29 °C | 21 °C |
| Lisboa | 28 °C | 22 °C |
Veintiséis grados en Sevilla significa que se puede cruzar el Real Alcázar a las dos de la tarde. Treinta y seis significa que hay que elegir entre eso y comer.
El mar no se entera hasta noviembre
Esto es lo que casi nadie tiene en cuenta: el agua va con un mes y medio de retraso respecto al aire. En octubre el Mediterráneo oriental sigue a 23-24 °C, prácticamente lo mismo que en julio, y el sur de Italia ronda los 22-23 °C.
Así que en octubre se puede hacer algo que en agosto no: una ciudad y el baño en el mismo viaje, sin que ninguna de las dos cosas sea un castigo. Atenas con las islas del golfo Sarónico a una hora en ferry, o Nápoles con la costa de Sorrento, funcionan mejor en octubre que en pleno agosto, cuando la ciudad está a treinta y uno y el ferry va lleno.
El Atlántico es otra historia: Lisboa en octubre tiene el agua a 19 °C, que es la de siempre, porque allí nunca sube mucho más.
Lo que de verdad cambia: la cola
Las cifras de visitantes de las grandes ciudades del sur caen entre un 25 % y un 35 % de agosto a octubre. En la práctica eso es la diferencia entre reservar la Alhambra con dos meses o con dos semanas, y entre hacer una hora de cola en el Coliseo o veinte minutos.
Hay un matiz honesto: octubre ya no es temporada baja. Se ha convertido en temporada media alta precisamente porque cada vez más gente hace esta cuenta. Sigue siendo mucho mejor que agosto, pero no esperes una ciudad vacía.
Donde más se nota es en los sitios con aforo cerrado: la Alhambra de Granada, los Museos Vaticanos de Roma, la Acrópolis de Atenas. En agosto se agotan con semanas; en octubre, con días.
Y el precio
El vuelo y el hotel bajan de forma clara en la segunda quincena. La primera está distorsionada por el puente del Pilar: del 10 al 12 de octubre los precios se comportan como en agosto, y en algunos destinos peor.
Si puedes elegir, la ventana buena es del 15 al 31. Es cuando coinciden el buen tiempo, la caída de precio y el final de la temporada de cruceros en el Mediterráneo, que descarga bastante los centros históricos.
Lo que sí se pierde
Para que la cuenta sea honesta, tres cosas juegan en contra:
Anochece pronto. El último domingo de octubre se cambia la hora y a las seis y media es de noche. Un día de octubre cunde menos que uno de agosto; hay que planificar más apretado.
Llueve. Estambul y el norte de Italia tienen octubre como uno de sus meses húmedos. No es lluvia de todo el día, pero conviene contar con una tarde perdida.
Algunas cosas cierran. Chiringuitos, ferris de temporada a islas pequeñas, terrazas de azotea. Lo que en agosto está abierto todos los días, en octubre puede abrir solo de jueves a domingo.
El problema no es octubre, es con quién
Aquí está la parte que no arregla ninguna tabla de temperaturas.
Casi todo el mundo que hace esta cuenta llega a la misma conclusión —octubre es mejor— y se choca con lo mismo: sus amigos ya gastaron las vacaciones en agosto. Quedan los días sueltos, el puente del Pilar y poco más. Y un viaje de cinco días a Atenas en octubre necesita a alguien que también tenga esos cinco días libres, que quiera ir al mismo sitio y que viaje de forma parecida.
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Octubre está a tres semanas. Sigue siendo tiempo suficiente.